papel para reciclaje

 

El papel viejo presenta la ventaja de contar con las fibras de celulosa ya separadas de la lignina, lo que facilita enormemente el trabajo. Éste consiste en deshacer el papel en agua, produciéndose la eliminación de los puentes de hidrógeno que se formaron entre las moléculas de celulosa durante la fabricación del papel (secado). La pasta celulósica así obtenida se somete a diversos procesdimientos para eliminar las impurezas (plásticos, adhesivos, tintas, etc…) según vaya a ser su destino la fabricación de papel, cartón, etc…

Sólo en escasas ocasiones la pasta de papel recuperado se utiliza al 100% para reciclaje de papel ó cartón, porque un papel sólo puede reciclarse al 100% entre 3 y 8 veces, según la calidad y el uso a que se destine, debido a la excesiva rotura de las fibras celulósicas, aunque en España existen fábricas que solo consumen papel recuperado como materia prima para hacer su papel y cartón, por ello generalmente se mezcla con pastas vírgenes (de madera) en diversas proporciones.

Los papeles de impresión y escritura, seguidos por los papeles de prensa, son los que menos pasta recuperada contienen (del 5% al 20%), y los cartones bicapas o bicolor los que más proporción contienen (hasta el 99%).

En España, al igual que en otros paises de nuestro ámbito económico, el consumo de papel recuperado va en claro aumento, sobre todo en forma de papel viejo impreso que se destinta. Sin embargo este aumento del consumo de papel viejo no va acompañado por un aumento de la cantidad de papel recuperado, por lo que, a pesar de aumentar ésta considerablemente, la dependencia de las importaciones es cada vez mayor.

Es difícil establecer cifras exactas globales para evaluar el ahorro obtenido utilizando pastas de papel recuperado frente a pastas vírgenes de madera, debido fundamentalmente al tipo y calidad de papel fabricado y al sistema y maquinaria utilizada.

El consumo de madera oscila entre tres y cinco metros cúbicos por tonelada de pasta de papel, según se utilice eucalipto o pino respectivamente. Debido al diferente rendimiento de las producciones madereras y al mayor valor, desde el punto de vista ecológico, de la tierra respecto a la madera, debería hablarse de hectáreas necesarias para producir un metro cúbico de madera, según especies y climas, en lugar de número de árboles, y de ahí sacar la relación entre hectáreas y toneladas de papel producido.

Además hay que añadir los diferentes rendimientos de cada especie en la producción de pastas. Por estas razones es inoperante establecer proporciones medias de superficies o madera necesarios para producir una tonelada de papel.

Lo estrictamente correcto sería decir que según el tipo de madera utilizada en la fabricación de un determinado tipo de papel, su sustitución por papel recuperado evita el gasto y la contaminación correspondiente, aunque no todos los tipos de papel puedan elaborarse al 100% con pasta de recuperación.

 

Bibliografía : El libro del reciclaje